2 de mayo de 2016

Leopoldo Zambrano Enríquez - Meditaciones de un Fumador - Primera Parte - Débora Goldstern

Leopoldo Zambrano Enríquez
“Meditaciones de un Fumador”
Primera Parte
Débora Goldstern

La entrevista que hoy presentamos en el blog, tiene como invitado especial a Leopoldo Zambrano Enríquez.

Iniciado desde muy joven en la investigación ufológica de su país, México, Leopoldo, es sin dudas uno de los protagonistas más destacado de la escena latinoamericana, que con los años, fue mutando en una voz crítica y combativa ante los excesos del fenómeno.

Catalogado como feroz escéptico y detractor dentro del mundillo ovni, que lo siente una amenaza ante sus análisis poco amigables, Zambrano Enríquez, es digno representante de una estirpe en extinción, y que en esta primera intervención para Crónica Subterránea, repasa para los lectores del blog, los últimos acontecimientos en la materia. 

Ante lo extenso del reportaje lo dividimos en dos partes.

Atienda el lector!


El año pasado el mundo asistió escandalizado, al 
affaire de las diapositivas extraterrestres propagadas por Jaime Maussan. Aunque el asunto fue rápidamente desmontado por investigadores europeos, el circo mediático instaló una fuerte polémica, cuyos resabios aún salpican el escenario ufo, que no se repone de esta nueva decepción ¿Cuál es tu evaluación de lo sucedido, trascurridos varios meses del anuncio que situó a México, en el eje de un intenso debate aún en evolución?

Considero que todo aquel que tenga más de dos dedos de frente y conozca la trayectoria de este periodista, debería tomar en cuenta que tales anuncios sensacionalistas son como una bengala en la oscuridad; llaman mucho la atención, pero se extinguen al poco tiempo porque en realidad tienen poco o nada qué ofrecer, por lo tanto todo deben ser tomado con pinzas y desde una distancia segura. Como bien mencionas, muchos investigadores europeos ya intuían lo que se veía venir. No se equivocaron, fue un gran circo de tres pistas en el que las evidencias contundentes eran en realidad circunstanciales, mal investigadas y forzadas para encajar en un viejo y manoseado caso con el cual nunca quedó clara su conexión.

En las entrevistas grabadas, resultaba obvia la manipulación que se hizo con los supuestos testigos para expresar lo que el entrevistador quería, siendo más evidente en la entrevista realizada a Eleazar Benavides, único testigo vivo del evento.

Momia original descubierta en Montezuma, México, 1896, y que diera origen
al affair de las diapositivas extraterrestres.
Hubo presentaciones que no aportaron nada al caso, como la de James J. Hurtak o la de Richard M.
Dolan que encausaron el evento hacia las posibilidades de vida en el Universo y la conspiración en torno al tema OVNI, además de la relación circunstancial que pudiera haberse dado con Eisenhower. Meras especulaciones que, de haber sido esgrimidas por sus detractores, habrían sido desestimadas. La posibilidad de vida en el Universo es algo que los entusiastas tienden a confundir con la real existencia de vida en el espacio, y esa confusión es muy bien aprovechada por estos espectáculos al igual que el hoy ambiguo acrónimo OVNI; la ausencia de evidencia se adjudica, obviamente, a la conspiración que se supone existe en torno al tema para ocultar todo aquello que pueda probar la existencia y presencia de seres de otros mundos en la Tierra, algo similar a cuando el ángel Moroni se llevó las planchas de oro, excusa que esgrimió Joseph Smith cuando le solicitaron verlas.

Como ya sabemos, este show mediático se basó en un par de diapositivas donde se podía ver un cuerpo algo borroso en una vitrina que pretendían vendernos, y vendieron a muchos, como la máxima evidencia de la presencia alienígena en la Tierra, aseveración sustentada por la aparición de otras diapositivas que mostraban al Presidente Eisenhower que, junto con otras personalidades de la época, avalaban la supuesta pertenencia a la época del suceso de Roswell, pero sólo eso. Además hubo un detalle, las dos diapositivas estaban separadas, según ellos mismo dijeron, de las otras diapositivas, ¿Por qué relacionarlas con el otro grupo de diapositivas contenidas en la misma caja? ¿Conveniencia con fines dramáticos?, no los creo capaces (sarcasmo).

Las nada originales investigaciones de los promotores del caso Roswell en USA, Thomas J. Carey y Donald R. Schmitt, autores del libro "Witness To Roswell", fueron utilizadas para introducir al gran público al caso más manoseado y menos respetado de la historia OVNI desde que fuera desenterrado por Stanton T. Friedman en 1978 que, por cierto, declinó la invitación al magno evento aduciendo que no encontraba información convincente de que existiera alguna conexión entre las diapositivas y el caso Roswell. Friedman tal vez no sea el ufólogo perfecto, pero tampoco es estúpido. Este detalle debió ser suficiente para tirar a la basura todo el asunto, sin embargo, no se prestó mucha atención a eso. Aquí es donde la pregunta de por qué escoger a México para esa payasada encuentra parte de respuesta, la otra parte es más simple; en México aplaudimos todo, no todos, claro, pero en promedio México aplaude lo que sea, no en balde México es la plataforma para cualquiera que aspire a la fama en el ámbito musical. Antes nos gustaba pensar que se debía a que éramos un público muy exigente, y si se triunfaban aquí, se triunfaría en cualquier otro lado, pero no, la triste realidad es que celebramos cualquier tontería que venga de fuera, seguimos creado y adorando idolitos de barro, y encima pagamos por ellos. Es triste reconocer que no estamos preparados para analizar las cosas y menos aún con un pensamiento crítico, tendemos mucho al pensamiento mágico y, gracias al internet, la contaminación de ideas en los últimos 20 años se ha encargado de terminar el trabajo.

La momia extraterrestre declarada por Maussan, fue descubierta en 1896.
Quienes tenemos algo de experiencia en ufología y este tipo de eventos masivos, contábamos con
muchos antecedentes para no dar el más mínimo crédito. ¿Cómo olvidar el caso de “El ser de Metepec” ?, un mono Tití disecado; ¿La autopsia del extraterrestre?, un montaje creado por Ray Santilli que también armó gran revuelo reviviendo el caso Roswell en 1995; ¿El caso de Jonathan Reed?, un timo de principio a fin salido de un programa de radio norteamericano por el cual Maussán pidió disculpas en un programa de variedades; ¿El astronauta de Fergana?, un añejo fraude creado involuntariamente por un error editorial de la revista rusa Sputnik, aprovechado por cuanto charlatán lo manoseó; ¿El alien de Mérida?, una broma hecha por un par de adolescentes; “El Chupacabras saltarín”, un corto creado por computadora y robado del portafolios de John Merrill. Hay muchos más que podría mencionar que nos demuestran que la ufología de escaparate no tiene memoria ni vergüenza. Todos estos “casos” han sido llamados en su momento “casos extraordinarios”, incluso históricos,  pero invariablemente terminan por no aportar nada al estudio serio del tema, como este reciente gran fiasco que resultó ser la momia de un niño nativo americano excavada en 1896 y vuelta a enterrada en los noventa del siglo XX por respeto a las tradiciones de los indios americanos según la Ley Pública 101-601 del 16 de Noviembre de 1990.

Fue tanto el alboroto causado, que el Servicio Nacional de Parques tuvo que publicar un documento por medio del FOIA (Freedom of Information Act) para terminar con la gran avalancha de solicitudes que recibían desde el momento en que se supo que la momia había sido exhibida en uno de sus museos. Sólo los promotores del caso siguieron y siguen insistiendo en la veracidad del caso, o por lo menos no han hecho una rectificación pública. Resulta curioso que a pesar de hablar repetidamente en sus programas sobre la negativa de los gobiernos o la ciencia para reconocer sucesos como este, se haya recurrido a un panel “científico” para avalar este circo, y que estos se hayan prestado a tal jugarreta poniendo en ridículo al gremio.

He conversado con gente de varios países y uno de los temas que se suele mencionar es que México se considera “la mecca” de la ufología mundial. Yo suspiro y me recargo en mi silla con resignación, pues comprendo que al exterior no hay algo digno de verse que maneje con seriedad el tema en México, y no porque no exista una ufología seria, hay mucho material humano valioso que hace las cosas bien, sino más bien porque esa ufología no vende, la ufología que resuelve casos a nadie le interesa. El tema OVNI sin naves o alienígenas no llama la atención; lo que vende es la ignorancia, es decir, el no saber de lo que se trata, porque eso le da al gran público la oportunidad de echar a volar su imaginación. Al gran público le interesan los enigmas, lo desconocido, quieren ver aduladas sus creencias y, paradójicamente, a la ciencia burlada. No les gusta escuchar que las cosas en las que creen son mentira porque, de aceptarlo, aceptarían también que han sido embaucados y que, por lo tanto, no tienen la capacidad para reconocer un engaño. Internet ha contribuido en gran medida a la difusión de estos temas, mucho más que el cine o la televisión, pero también ha contribuido a crear una necesidad de saber más que obliga a los generadores de notas de esta temática a presentar cualquier cosa o aprovecharse de la más mínima estupidez para alimentar la demanda de esa ufología de escaparate; también se le ha dado la oportunidad a todos de crear contenido, pero esos contenidos no tienen editor, correctores de pruebas o alguna agencia que verifique la autenticidad del material publicado, y convierten la web en un gran basurero que hace presa de los internautas que no saben distinguir entre lo real y lo fantasioso.

En mi blog publiqué la primera parte de un informe detallado sobre mis impresiones de este circo, analizando lo expuesto por cada uno de los participantes en este fraude llamado BE WITNESS (Sé Testigo). Y si, en verdad fuimos testigos de una tomadura de pelo más. Podemos concluir que, cómo se dice en mi país, “no tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre”, y en un país donde la formación científica es pobre, no puede esperarse más que adoradores de ídolos televisivos. Según el INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) el nivel promedio de escolaridad entre la población de 15 años y más fue de 8.6 años para el 2010, equivalente al segundo año de secundaría, subiendo tan sólo 0.5 puntos para el 2015, situándose en 9.1, lo que representa, a nivel nacional, un poco más de la educación secundaria terminada. ¡El mercado es grande! Pero hay otras consideraciones que pueden tomarse en cuenta para personas cuyo promedio escolar es mucho más alto.

Un escenario que viene concitando gran atención es el volcán Popocatépetl, que desde el 2012 viene alimentando teorías conspirativas de todo tipo. Entiendo venís realizando una tarea desmitificadora de las observaciones que se viene sucediendo, pero que a pesar de las alertas de fraude, o, errores en los informes, sobre “supuestos objetos penetrando en el interior de su cráter”, el tema, continúa activo 

¿Por qué pensás, la comunidad ufológica se encuentra reacia a descartar los informes críticos? 


Tal vez en 2012 se agudizó, pero viene de más atrás,  y sí, tenemos una creencia muy arraigada de
que existe una relación muy estrecha entre avistamientos OVNI y actividad volcánica, pero esta relación es más fortuita y circunstancial que real. El hecho comenzó con las notas sensacionalistas de OVNIs que mostraban imágenes “raras” en las cercanías de los volcanes, no sólo en el Popocatépetl. El Popocatépetl y el volcán de Colima se han hecho más populares con los años porque tienen un sistema de monitoreo constante que documenta el día a día de su estado, más que nada por las actividades de prevención del CENAPRED (Centro Nacional de Prevención de Desastres). 

Este monitoreo constante permite retratar muchas cosas, desde insectos, cometas, meteoritos, aeronaves y, en pocos casos, la actividad propia de los volcanes. Con la incursión de Webcams de México en 2010 en el monitoreo con fines turísticos, se incrementó el número de cámaras que vigilaban el volcán, y estas cámaras tienen, en su mayoría, un tiempo de exposición de 1 segundo, lo que da lugar a captar “imágenes raras” pero explicables, como el vuelo de insectos que en las cercanías de las cámaras pueden causar efectos de imagen curiosos gracias a ese tiempo de exposición, lo que se conoce como RODS, también tenemos la saturación por exceso de luz, que muestra puntos negros en fuentes de luz potente como el Sol, o los conocidos lens flares. 

Sin embargo, como ya lo hemos visto, a la gente le gusta creer en cosas raras, en cosas extrañas porque en ellas vuelcan sus creencias, y cualquier explicación racional o lógica es desechada. Los medios no pueden sustraerse a esta situación y la aprovechan para darle a la gente lo que quiere escuchar, es decir, que lo menos los medios les dan la razón de que algo extraño sucede, esto crea una retroalimentación que da un falso sustento. La mayor parte de la gente que cree en estas ideas lo hace pensando en que se trata de los hermanos mayores del cosmos que velan por nuestra seguridad, y la casualidad muchas veces les da la razón, pues hemos tenido alarmas que han llegado al rojo, pero al poco de verse una luz extraña, esta alarma baja nuevamente a amarillo o verde y la actividad cesa. Por el contrario, otros ven en esas manifestaciones presagios que se confirman cuando al poco de ver una luz en las cercanías el volcán lanza una fumarola, entonces lo ven como una advertencia. No importa lo que suceda con el volcán, la gente siempre encontrarán una relación con sus creencias. Esto no es nuevo, el volcán tiene numerosas leyendas; una de ellas le dio el nombre de ”Don Goyo” al Popocatépetl. Este volcán está emparentado con el Iztaccíhuatl, al que se le conoce entre los lugareños como “Rosita”; ambos volcanes son protagonistas de una vieja leyenda que nos habla de su formación. Pero eso es más romanticismo que realidad, como la mayoría de las leyendas. Aún hoy hay rituales que los lugareños mantienen vivos por medio de las tradiciones cuyas celebraciones tienen días establecidos, el 12 de marzo para “Don Goyo” y el 30 de agosto para “Rosita”.

Volcán Popocatépetl, toma de Alfonso Reyes, 2000.
En cuanto al tema OVNI, la primera imagen que vi en relación con los volcanes fue tema de prensa nacional, y se trataba de una luz brillante que se movía describiendo una parábola, pero esa vez no se trató de una imagen salida del sistema de monitoreo. Fue tomada el 19 de noviembre del 2000 a las 6:19 de mañana por un hombre llamado Alfonso Reyes. Es cuando yo siento que se le empezó a poner atención al tema. Obviamente que podía tratarse de un insecto cercano a la cámara. El volcán estaba en actividad y ese fue el motivo de la imagen, pero esa forma luminosa movió a toda la comunidad ufológica creando un gran interés por tal suceso en la zona. La imagen circulaba por todos lados sin más datos que la fecha y lugar, hasta que una publicación comentó que la imagen había sido obtenida con un tiempo de exposición de 20 segundos y un lente angular de 24 mm. No había nada más que decir, esa “cosa rara” fue producto de un efecto de cámara.

Sin embargo, desde entonces cada evento extraño que es fotografiado tiene un lugar en las notas ufológicas o, si es muy espectacular, puede tener un lugar destacado en los noticieros televisivos de mayor audiencia a nivel nacional como sucedió el 25 de octubre del 2012 con un “cilindro” que aparentemente ingresó al interior del cráter del volcán. De ese evento hice una reseña algo extensa en mi blog. La opción más plausible puede estar en una de dos posibles, chatarra espacial o un bólido. La apariencia de ingresar al volcán se la da la perspectiva de la cámara; las cámaras de Webcams de México, en una posición lateral, no lo captaron, así que el objeto no ingresó al cráter, cruzó el cielo y la curvatura de la bóveda celeste nos dio esa impresión, siguiendo su trayectoria por detrás del volcán desde el punto de vista de las cámaras de Televisa y el CENAPRED. La conclusión a la que se llega es que todo este asunto de OVNIs-volcanes no es más que folclor popular aderezado con muchas ganas de creer y agitado vigorosamente por los medios sensacionalistas que llenan espacios, completando así el gran caldo de cultivo para la creación de un mito moderno. En este punto sólo cabría hacer el siguiente cuestionamiento; ¿De todas las maravillas que el cosmos puede ofrecer, les son más llamativos los volcanes terrestres? Los volcanes no son una rareza del Universo, es una cuestión natural en cuerpos de similares características a las de la Tierra; Marte tiene el Monte Olimpo, el mayor del Sistema Solar; Io, una de las lunas de Júpiter, está plagada de ellos, más de 400 activos; no digamos los de Venus, bastante activos y de mayor envergadura que los terrestre, aunque de menor estatura. ¿Qué hace distintos a los volcanes de la Tierra? Simple, hay humanos muy imaginativos en derredor.

3.       Otro caso que también vincula al Popocatépet, y que quizás deba situarse como posible antecedente,¿Te merece algún tipo de opinión especial este caso, y de ser así, que crees le ocurrió a Montiel? Es la experiencia protagonizada en 1975 por el entonces piloto y actual capitán, Carlos Santos A Montiel, quién reportó un acompañamiento de tres ovnis cuando iba en su avioneta. Es importante señalar que dentro de la casuística mexicana, el expediente Montiel encuentra reputación elevada, considerándose uno de los sucesos más fiables por la calidad del observador, y las investigaciones aportadas

Algo que si me gustaría remarcar es que la honorabilidad de los testigos es un tema algo cuestionable cuando se habla de los no identificados, porque precisamente estamos hablando de algo que no sabemos lo que fue, pero la gente tiende a pensar que los pilotos, tanto civiles como militares, son fiables a la hora de reportar un caso de avistamiento por su conocimiento de todo lo relacionado con el espacio aéreo, y si ellos no saben qué fue lo que vieron entonces debe ser algo verdaderamente extraño, por lo tanto piensan en extraterrestres. Nada más arbitrario y entusiasta. Este es otro punto remarcable, pues si no hay elementos de juicio para señalar algo como conocido, tampoco los hay para poder afirmar que el suceso haya sido causado por objetos procedentes del espacio exterior, eso es cosa del cine.

Sólo estamos ante un caso en el que algo sucedió y no sabemos lo que fue, quedando catalogado como el encuentro con un OVNI, y esto en el entendido de que se trata de un OBJETO VOLADOR NO IDENTIFICADO, no hay más de dónde sacar información. Si el caso no se resuelve con una explicación convencional, es porque no se tuvieron los elementos de juicio necesarios o no se puso suficiente empeño en la investigación para llegar a una conclusión satisfactoria. Este tipo de casos son la delicia de los entusiastas porque, como ya lo mencioné, consideran a los pilotos como los mejores testigos pues, al no saber qué es lo que vieron, les dan la oportunidad de echar a volar la imaginación.

Leopoldo Zambrano Enríquez.
Cabe mencionar que este caso fue investigado de primera mano por el llamado Decano de la ufología
en México, Don Pedro Ferriz Santa Cruz, quien preparó dos participaciones en la televisión mexicana con Antonio de los Santos y solicitó la ayuda del Dr.  Hynek. En un primer intento Ferriz no logró comunicarse con Hynek, pero eventualmente el Dr. Hynek se enteró del caso y se ofreció a investigarlo, quien dio un veredicto favorable tras su primera entrevista con Montiel. Por su parte Don Pedro se limitó a reportar el acontecimiento y estos detalles en su libro “Los OVNIs y la Arqueología de México” (1978), donde da cuenta de las averiguaciones que se hicieron del caso, incluso, como lo mencionas, hay una furtiva referencia al Popocatépetl, dirección a la que escaparon los objetos, pero en ese entonces los volcanes tenían un sentido más místico que cósmico.

Don Pedro Ferriz Santa Cruz.
Cabe mencionar que Ferriz esperó en vano a Montiel a su segunda aparición en televisión antes de
que el Dr. Hynek llegara a México, tampoco se presentó a la segunda entrevista con Hynek tras su primera evaluación. A ambas segundas citas Montiel no se presentó aduciendo que estaba siendo amenazado, la primera vez, cuando tenía su segunda cita con Ferriz en televisión, al ser interceptado por un coche con placas diplomáticas del que descendieron 3 hombre de jersey negro (¿?); en la segunda ocasión, con motivo de la segunda entrevista con Hynek, alegó que había sido interceptado de nuevo por esos hombres, pero ahora en el lobby del hotel donde Don Pedro y el Dr. Hynek lo esperaban; esta vez con la última advertencia para que no hablara más del asunto, de lo contrario lo matarían o eliminarían a alguien de su familia y le mostraron “credenciales en inglés”. En este punto, Ferriz decidió no tener más contacto con él. Ferriz escribiría en su libro: “No hubo otro programa. Jamás intenté comunicarme con Carlos Antonio, después. Ni siquiera para que me corrigiera algunos detalles de este relato. Puede ser que estas amenazas sean muy serias. No creo tener el derecho de arriesgar la vida de una persona, sobre todo cuando es mi amigo”; sin embargo Ferriz lo sigue llamando un gran caso. De Hynek ya no hace mención. La hipótesis médica del caso que se barajó en primera instancia fue que Montiel había sufrido un ligero ataque de hipoxia, que podía explicar su experiencia, incluso algunas descripciones de este padecimiento incluyen alucinaciones visuales, pero no explicaba la avería del tren de aterrizaje.

Varios años después, en 2008, la DNA (Dirección Nacional De Aeronavegabilidad) de la República Argentina extendió una alerta emitida por la FAA (Federal Aviation Administration) sobre el tren de aterrizaje de varios modelos de aeronaves entre los cuales figuraba el modelo que De Los Santos pilotaba, una Piper PA-24.

Fuera del relato de Carlos Antonio De Los Santos Montiel no hubo testigos oculares del suceso, salvo lo que quedó grabado en las comunicaciones entre él y la torre de control del aeropuerto y el eco visto en el radar al mismo tiempo que Montiel decía que los objetos se separaban de su avioneta. No podemos refutar lo que el testigo afirma, pero tampoco podemos afirmar que el evento haya tenido que ver con un encuentro extraterrestre. Yo encuentro algunas inconsistencias en el relato que dejan serias dudas sobre el hecho, y tal vez a ellas se refería Don Pedro cuando hablaba de la “corrección de algunos detalles” en el relato de Montiel cuando decidió separarse del caso, una de ellas es que el aparato que golpeó la aeronave por debajo dejó dañado el tren de aterrizaje, cosa que menciona De Los Santos a la torre control en la grabación cuando asegura no poder bajar el tren, sin embargo, aterrizó sin problemas, siendo que si el daño en el tren era notorio, habría tenido problemas con la estabilidad del mismo. Por otro lado, afirma que el control aéreo confirmó los 3 objetos, pero el radar sólo reportó un eco. Si recordamos los 10 principios ufológicos de Philip J. Klass sabremos que somos muy proclives a encontrar conexiones entre eventos que no están relacionados, y a ese respecto el principio nº 9 nos dice:

“Cuando se ve una luz en el cielo nocturno que se toma por un ovni, y esto se informa a un operador de radar, a quien se le pide que busque en su pantalla un blanco desconocido, casi invariablemente se encontrará una. Recíprocamente, si aparece un blanco inusual en el radar y se sospecha que sea un ovni, cuando se le pida a un observador que busque alguna luz en el cielo, también invariablemente la encontrará”.

Ahora bien, si nos apegamos a la historia ufológica, vemos que el concepto de platillo volante se
gestó por el error de un reportero al realizar la primera entrevista a un testigo de un evento OVNI, Kenneth Arnold, también piloto de avioneta y comerciante de equipos contra incendio. El reportero era Bill Bequette, de Associated Press. Sabiendo esto, el detalle de que un testigo describa un OVNI como un platillo volador causa un poco de reservas, más aún que describa 3 y con un tamaño de 3 x 4 metros de base y cerca de metro y medio de altura cuya cabina semejaba a la de su propia aeronave, además de la precisión para dar esos números. Klass nos dice lo siguiente con respecto a tamaños y distancias en su principio nº 5:

“No hay observador humano, incluyendo a pilotos aéreos experimentados, que puedan estimar correctamente bien la distancia, la altura o el tamaño de un objeto desconocido en el cielo, salvo que esté muy cerca de un objeto familiar cuyo tamaño o altura son conocidos”.

Se puede decir en favor de Montiel que, al haberse posado sobre las alas de su avión, este pudo estimar el tamaño aproximado de los objetos; incluso podemos darle el beneficio de la duda a su historia del arreglo del tren dañado con un destornillador, lo que agrega fallo mecánico a la historia, pero aún nos queda la discrepancia con el radar. Podemos armar otro caso con estos elementos y decir que todo se debió un fallo mecánico, la hipoxia desencadenó la histeria, el pánico que tuvo no es cosa que niegue Montiel, lo demás se escribe solo.

Como decía Mark Twain, “No puedes depender de tus ojos cuando tu imaginación está fuera de foco”. En definitiva, es un caso que se ha convertido en un clásico porque no ha sido explicado satisfactoriamente, es decir, sigue habiendo OVNIs, por lo tanto, sigue siendo de interés. Para mí lo perdió totalmente con la descripción de los objetos y con la posterior doble intervención de los hombres de jersey negro con credenciales en inglés. La ufología de ese entonces era muy paternalista y crédula. Ferriz mencionó que el motivo de haber planeado los dos programas de televisión con Montiel fue para que él mismo contara su drama bastante deformado por los periódicos, tal vez se refería, entre otras cosas, a eso de que la avioneta había sido magnetizada, pues Montiel no reporta avería en el compás durante su conversación con la torre de control. Por otro lado, parece que las amenazas de muerte de los hombres de negro terminaron por ya no surtir efecto en él, pues ha concedido entrevistas a todo aquel que lo solicite. Como dato adicional, el caso fue investigado por la APRO, cuyo reporte apareció en el boletín de la organización en el volumen 24, Nº 2 de agosto de 1975, sin embargo, empezando por la errónea cita de la fecha del avistamiento ya estamos hablando de algunas imprecisiones que no permiten tomarlo con seriedad, pues sitúa el evento el 2 de mayo de 1974, siendo que sucedió el 3 de mayo de 1975. Klass sigue tomando vigencia cuando leemos su décimo principio: “Muchos casos ovni parecen extraños e inexplicables simplemente porque los investigadores no han sido capaces de dedicar el esfuerzo suficiente a su investigación”.

Y desgraciadamente, Ferriz lo dejó inconcluso, en las garras del sensacionalismo.

En 1996, Pedro Ferriz publica el libro “Los OVNIS y yo” en Grupo Editorial Planeta para la colección Fronteras de lo insólito. En él le dedica un capítulo al caso Montiel bajo el título “Carlos Antonio De Los Santo Montiel. Joven Piloto Conmueve al País”. Da una ligera introducción y presenta la transcripción de una entrevista realizada en 1973 (¿antes del suceso?)… primera imprecisión de la reapertura del caso por Ferriz, pues refiere que el hecho ocurrió el 3 de Mayo de 1973. En esta nueva revisión al caso, no habla de dos eventos con los hombres de negro, sino uno solo con dos coches que le cierran el paso antes de llegar a Televisa San Ángel y de los cuales bajan 3 hombres estilo guaruras mexicanos (guardaespaldas), vestidos de negro. Ya no hace referencia a los jersey negros ni a las credenciales en inglés. La transcripción parece ser la del primer y único programa de televisión al que asistió Montiel. A 21 años del suceso, en 1996, el caso ya se había distorsionado considerablemente.

En noviembre del 2012, se termina de imprimir el libro “OVNIS vistos en México – Hacia una clasificación de tipología OVNI”, escrito por Alfonso Salazar Mendoza y Carlos Alberto Guzmán Rojas, prologado por Pedro Ferriz. En él, en la página 66, se menciona el caso de Montiel de nueva cuenta. Esta vez con la fecha correcta, pero discrepando en la forma de los objetos, pues son descritos como objetos de 4 metros de diámetro y una altura de 1.5 metros, en el informe de APRO son descritos con un diámetro de 3 metros por 1.2 metros de altura, sin embargo, Montiel los describe originalmente con forma ovalada, dando medidas de 3 metros de ancho, 4 metros de largo y 1.5 metros de altura, cosa que podemos confirmar observando el modelo que el piloto muestra en las entrevistas o las referencias en páginas de fuera del país.
Parece que los ufólogos enturbian más el panorama en vez de aclararlo y eso no ayuda nada para esclarecer el caso ni para tomar en serio a la ufología. En cuanto al aterrizaje, Ferriz menciona que Montiel aterrizó tras media hora de volar en círculos; Guzmán y Salazar, que lo hizo tras 7 intentos fallidos por el daño en el tren de aterrizaje. Montiel no hace referencia a problemas al aterrizar.

Pasemos a Ojuelo estado de Jalisco. Allí desde el 2012 se viene denunciando el hallazgo de supuesto material, evidencia, declaran, de la existencia de una civilización desconocida para los anales mexicanos, afirmándose incluso, vincularía a la presencia extraterrestre en la región.
Aunque tu visión quedó plasmada en un demoledor informe desmitificando todo el caso, publicado en 2015 (¡Ya basta! Alto a la vulgar estafa de las figurillas de Ojuelos) imposible no solicitarte nuevamente opinión, ante a un tema que se niega a morir.

Bien, sólo una aclaración, el artículo fue escrito por Daniel Galarza Santiago, para su blog El Escéptico de Jalisco. Daniel pidió mi permiso para publicar el informe que recibí en respuesta a mi solicitud de información sobre las piezas en él y yo accedí con gusto, pues lo importante es que se divulgue que este asunto de las piezas arqueológicas de Ojuelos, Jalisco, no es más que un burdo fraude que no reconoce el INAH (Instituto Nacional De Antropología E Historia). En este tema no sólo prima la creencia en la conexión de una antigua civilización con entidades

alienígenas, sino que se busca reconocer esa zona de Jalisco como el punto de origen de nuestra cultura, el mítico lugar conocido como Aztlán, pero su ubicación ha generado grandes debates entre los verdaderos investigadores. Aprovechándose de esos desacuerdos, la organización llamada Asociación Nahui Ollin Cuarto Movimiento se ha empeñado en designar esa zona como la mítica Aztlán o, por lo menos, el lugar de un antiguo peregrinaje, de ahí el interés en llamar la atención con estas piezas artesanales.

Los expertos, como se menciona en el artículo de Daniel, están de acuerdo en que esas mal llamadas piezas arqueológicas no son más que artesanías de manufactura moderna, no tienen el estilo ni los grabados que se esperaría de la civilización que pretenden sustentar. Los materiales con los que están confeccionadas no son originarios de la zona.

Desde mi posición como como ufólogo, veo en su ornamentación mucho de la mitología popular que se tiene hoy día sobre los alienígenas; grandes cabezas, ojos rasgados en posición oblicua, y supuestas naves tipo platillo volador, también producto de la cultura popular. Si estas piezas realmente fueran antiguas y originales, coincidirían con los patrones conocidos de las viejas figuras que los defensores de las teorías de los antiguos astronautas nos han mostrado por años para sustentar esta creencia, pero no es así, la ornamentación delata que estas piezas son un producto reciente y actual.

Por otro lado, y a pesar de que se quiere manejar con un sentido arqueológico, este movimiento evoluciona como si se quisiera despertar un culto OVNI, pero a la mexicana. Me da la impresión de que está sucediendo lo mismo que con Roswell, todo mundo quiere tener el suyo.

Eran tantas las discrepancias que vi en este caso que para salir de dudas recurrí al IFAI, hoy INAI
(Instituto Nacional De Acceso a la Información) solicitando información al INAH (Instituto Nacional De Antropología e Historia) sobre lo que estaba aconteciendo en Jalisco y si ellos reconocían algo de lo que se decía sobre esas piezas y los emplazamientos arqueológicos que se asegura existen en la zona. A poco más de un mes recibí la contestación a la solicitud, que a grandes rasgos decía que La Coordinación Nacional De Arqueología no tiene registro de sitio arqueológico alguno en esa zona, sin embargo el Instituto Nacional de Antropología e Historia es respetuoso sobre la interpretación que cualquier persona haga de la historia de México, se encuentre o no adscrita a este Instituto; por lo que hicieron la sugerencia de realizar la consulta al INAH de Jalisco y a la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicas. Por su parte, el INAH de Jalisco respondió que en sus archivos no existe estudio arqueológico que refiera el nexo de seres extraterrestres con una supuesta zona arqueológica localizada en el denominado “Cerro del Toro” en el municipio de Ojuelos, Jalisco.

Las conclusiones son obvias, sin embargo el Dr. Pablo Enrique García Sánchez respondió a este documento con uno de sus vídeos informativos el 22 de agosto del 2014, poco después de publicar mi informe en las redes sociales el 14 de agosto del 2014, dando pormenores de las “zonas arqueológicas”. Desde ese entonces, los entusiastas del caso han colado los videos de las supuestas piezas arqueológicas en diversas páginas del país y el extranjero, tomadas ya para sustentar teorías sobre los antiguos astronautas, convirtiendo la cruzada de un grupo local en un puntal más de las visitas de seres del espacio en la antigüedad. Dudo mucho que esto salga ya del escenario OVNI.


Hace poco tuve la oportunidad de hacerme con un curioso ejemplar de “Los Ovni Y La Arqueología ¿Cómo describirías su aporte a este campo? De México”, 1978, que además de Christian Siruguet, lleva la firma del gran Pedro Ferriz. Entiendo, sos admirador de su trabajo, de quién es considerado uno de los ufólogos más representativos, de la vieja escuela mexicana.

Pedro Ferriz fue un hombre culto, desenvuelto en el periodismo y la locución, con una licenciatura en Historia de México por la UNAM (Universidad Autónoma Nacional de México) y una larga trayectoria de poco más de 6 décadas en los medios televisivos y radiales y fue el precursor de la investigación OVNI en México. No puedo decir que haya influido en mí, pero si lo vi como un ejemplo a seguir en ciertos aspectos, porque tampoco abrazaba muchas de sus teorías y conclusiones, por ejemplo, Don Pedro le daba mucho valor a la ortotenia, propuesta por el investigador francés Aime Michel durante la oleada francesa de 1954, yo no le doy crédito alguno a esa teoría, sin embrago estoy tratando de hacer una revisión de los casos considerados para ese estudio y, en ese sentido, el libro de Aimé Michel “Los Misteriosos Platillos Volantes” (1965) está entre mis pendientes por recibir en estos días. Por otra parte, en el libro que mencionas, y del que ya he referido algunas cosas con respecto al caso Montiel, el no llegar hasta el último rincón del caso me dejó un poco de desasosiego, no tanto porque no haya llegado a una conclusión, pues no en todos los casos se puede tener éxito, sino porque una de sus máximas era no publicar nada que no estuviera suficientemente investigado.

Otra de las cosas en las que difiero de su visión es en la del paternalismo, tal vez espontáneo en él, para con los testigos de un caso OVNI, cosa que lo hizo abandonar el caso Montiel; pero podemos hablar en su favor de que en aquél entonces no se conocía mucho de lo que hoy conocemos sobre la manera en que trabaja nuestro cerebro en condiciones traumáticas, o sobre la proclividad que tenemos a exagerar los relatos de una experiencia desconocida. A este respecto sólo puedo decir que siempre actuó respetuosamente y de buena fe. Un investigador así no encajaría en nuestros días pues, en su época, al igual que había respeto para con la ufología y los testigos, también lo había para con los investigadores, hoy no lo hay por nada ni por nadie, pero muchas veces eso era un impedimento para que las investigaciones progresaran a nivel civil, pues era muy sencillo fraternizar con los protagonistas de un reporte OVNI. Resolver un caso en el que se ha fraternizado con los testigos es como querer obtener un diagnóstico médico basado en los síntomas que refiere el paciente sin pasar por los exámenes de laboratorio, en muchas ocasiones se puede hacer un diagnóstico certero, pero en otras confiar en el testigo resulta un impedimento para resolver un caso.

La mayoría de los ufólogos contemporáneos de Pedro Ferriz apostaban a la honestidad de los testigos como una pieza fundamental del rompecabezas, sin embargo, esa contemplación resultaba muchas de las veces en casos sin resolver porque no sacaban de la pizarra el testimonio. El testimonio es importante, pero sólo es el punto de partida, no se puede tomar como una pauta a seguir para sacar una conclusión, como sucedió en un caso en el que me mezclé hace 7 años, el de Puerto Gaboto, del que tal vez estés enterada. Hace poco más de dos meses hice referencia a un caso en el que Don Pedro avalaba un par de fotografías publicadas en su libro “Un Mundo No Vigila” (1972) por el simple hecho de que estaban fuera de toda duda gracias al emisor de las mismas, sin embargo no abunda en el caso, por lo menos en esa publicación. Aún tengo el caso en el tintero para reunir más información para el proyecto FOTOCAT. Sin embargo, su ejemplo de revisar los casos y sus posibles antecedentes, además de tratar de llegar hasta el último dato, se sumó a mi tendencia a verificar datos fuera de la ufología que pudieran dar pistas sobre los reportes. Don Pedro tenía mucho qué enseñar, y no hablo sólo de ufología, era un compendio de cultura y conocimientos en muchas áreas, eso y su larga trayectoria en los medios, lo dejará en la memoria México como un gran hombre además del precursor de la investigación ufológica. Nadie podrá quitarle el mote de el padre de la ufología mexicana.

Meses atrás llevé a cabo la entrevista de Vicente Ballester Olmos, todo un desafío ante la calidad del interlocutor. Una de las consultas giró, acerca de las críticas realizadas que señalan en Ballester Olmos casi nulo trabajo de campo, respondiéndome que no era un asunto vital dentro de su tarea ¿Es posible discrepar en este punto, o realmente el trabajo de campo está subestimado como factor de peso, en la resolución del enigma ovni?

A Vicente lo considero como uno de los mejores investigadores de España, tal vez del mundo, y sin duda alguna el trabajo de campo es importante para la labor investigativa; todos, de una u otra manera lo hemos hecho, Ballester no fue la excepción, y yo lo hice por 15 años cuando iniciaba, pero puedo decirte que no es un factor determinante para la resolución de un caso. Vicente maneja varias líneas de investigación, por un lado está la que lleva con los archivos desclasificados del Ejército del Aire, por otro los casos de primera mano y más allá el titánico esfuerzo que realiza con su proyecto Fotocat. La mayoría son casos fríos en los que no siempre se requiere una investigación de campo. Aún así, no creo que el trabajo de campo esté subestimado, es sólo cuestión de si se requiere o no, y eso te lo dicta el caso. Muchas veces, cuando se tiene material fotográfico o fílmico, complementario a un testimonio, es más que suficiente para tener una idea de la posible solución del caso. Los tropiezos que se puedan tener al revisar el material son los que nos dirán si es necesario revisar o no la información in situ, haciendo una reconstrucción de los hechos. El trabajo de campo resulta útil cuando existe evidencia física o el relato hace alusión a detalles del terreno que son importantes para completar la escena del suceso, pero no es determinante, porque la mayoría es un trabajo forense sin evidencias. Muchas veces el propio conocimiento que ya se tiene, aunado a lo que llaman investigación de escritorio, puede resultar en una solución exitosa, como las confusiones tan comunes que causa el planeta Venus, la aparición de un bólido, el vuelo de un avión en la bruma, la caída de un meteorito, el paso de la ISS o un fallo eléctrico, cosas que pueden consultarse con una llamada telefónica o por internet, como un caso sucedido en Yucatán que revisé y publiqué en octubre del 2013, “El Caso Ichmul”. Con sólo ver las imágenes registradas en la cobertura mediática pude saber sin gran problema de qué se trataba, me tomó más tiempo escribir los detalles del caso para poder publicar la solución, pues tuve que hacer una recreación del evento, desde mi escritorio, de acuerdo a las entrevistas que circulaban separando la paja del trigo. 


El investigador de campo, Ulises Aranda del UFOA de Mérida, confirmó luego lo que ya había

deducido. Para mucha gente es importante el trabajo de campo, y si no lo haces no te toman en cuenta o no valoran tus conclusiones, sin embargo en este caso fueron tan contundentes que se detuvo la gestación de algo que bien pudo haberse convertido con el paso del tiempo en el “Roswell Yucateco”, mote que ya barajaban algunos en las redes sociales. El lugar de los hechos esta a 2317 kilómetros en automóvil y 1344 en avión y no disponía de tiempo para viajar, pero no fue necesario hacerlo ni la revisión del caso lo ameritó. Tal vez la subestimación del trabajo de campo responda más al abuso excesivo que se ha venido haciendo de esa técnica entre la ufología de escaparate, que llaman investigación de campo a cualquier reporte en video donde muestran entrevistas, el lugar de los hechos y al investigador a cuadro narrando como si fuera para un programa radio lo que puedes ver en el video, pero raramente ves en esos videos las hipótesis de campo, el desarrollo de la investigación sobre los datos recabados in situ o siquiera la posible solución al caso o los estudios a realizar. En una verdadera investigación, la investigación de campo tiene un lugar importante, pero no siempre es necesaria ni en todos los casos es de utilidad.

Hablemos de la Teoría de la Distorsión. Aunque la idea de una inteligencia externa y de origen desconocido - manipulando el inconsciente humano provocando alucinaciones del tipo holográfico en base a los recuerdos almacenados por los testigos de experiencias ufo-; fuera desarrollada en el pasado por Jacques Vallée y John Keel, actualmente vuelve a estar de moda, retomada por algunos investigadores sobre todo hispanos. ¿Coincidís con esta idea, o pensás la Teoría de la Distorsión como una tesis en discusión?

Indudablemente que es una tesis para ponerla a discusión, porque aceptarla sin más es aceptar la hipótesis de que alguien manipule nuestra sique, y eso es similar a aceptar la existencia de una infinidad de cosas que no hemos probado aún pero que se dan por sentadas sin más. El simple hecho de llamarla inteligencia externa es discutible, sería como avalar la inspiración divina como la acción directa de un ente superior o la escritura automática como la intervención de un espíritu sin haber probado estos hechos, además que faltarían muchos porqués por resolver. Yo estaría más de acuerdo no en una manipulación por una mente consciente, sino más bien por un agente externo, natural o artificial y aleatorio, como los efectos magnéticos que pueden inducir alucinaciones, incluso ver fantasmas o tener sensaciones extrañas por la estimulación de los lóbulos temporales, tal como parecen demostrarlo los estudios de Michael Persinger,  o un factor interno derivado de las parasomnias, como el fenómeno de la abducción, que responde más a experiencias oníricas mezcladas con la llamada parálisis del sueño.

Esto es algo que nos puede dar un indicio precisamente, la sintomatología de la parálisis del sueño; en Estados Unidos estos síntomas son asociados con el fenómeno de abducción, pero en México se ha asociado con manifestaciones fantasmales o entidades demoníacas, lo que popularmente se conoce como el fenómeno de “se me subió el muerto”. En realidad, es una incapacidad transitoria para realizar cualquier movimiento voluntario durante el estado entre sueño y vigilia, que se interpreta de manera distinta según cada cultura, por lo que podemos deducir que lo que describe uno y lo que describe otro, responde más a la idea generalmente aceptada en el grupo cultural en que se mueve, y se nutre de las propias experiencias cognitivas del individuo que lo padece. No estoy enterado de cuál sea la última tendencia para la tesis de la distorsión, pero sólo la he visto aplicada en la ciencia ficción, sin embargo, intuyo que algo tiene que ver, por eso de emitir hologramas, con la idea que ha adquirido gran revuelo dentro de las teorías de la conspiración y que no tiene caso mencionar. No le daría crédito alguno sin antes probar la real existencia de ese emisor o de esa “inteligencia externa”.

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