6 de julio de 2016

Débora Goldstern descifra- el "Misterio Intraterrestre"- De La Cueva de los Tayos - Manuel Carballal - EL OJO CRÍTICO

Débora Goldstern descifra 
el "Misterio Intraterrestre"
de La Cueva de los Tayos 
Manuel Carballal - EL OJO CRÍTICO

Débora Goldstern comenzó a colaborar en EOC en nuestro número 38. Con un artículo monumental, que dividimos en dos partes debido a su profundidad y extensión: “Tercer Reich o cuando los gigantes descendieron de los cielos” (EOC nº 38 y 39). A partir de ese momento, y hasta la actualidad (su último artículo lo publicamos en EOC nº 79) tuvimos la inmensa fortuna de contar con sus brillantes, meticulosas y generosas investigaciones en muchas ocasiones, y cada uno de sus informes suponía una auténtica tesis sobre el tema objeto de su estudio. Como todos nuestros lectores saben ya, para nosotros Débora Goldstern es muy probablemente, la mejor investigadora sobre anomalías del momento. Y cuando en Los Confidenciales de EOC nº 79 adelantábamos la noticia de la inminente publicación de su libro “Secretos subterráneos de los mundos olvidados” (CoronaBorealis, 2016), muchos compartieron nuestro júbilo, ya que todos intuíamos que se trataría de uno de esos libros imprescindibles en nuestra biblioteca. Y no nos equivocamos. Hace unos días pudimos comprar en Amazon, por fin, la obra de Goldstern. Bibliotecaria y escritora, y responsable del magnífico blog http://cronicasubterranea.blogspot.com.es/
Débora es una practicante del buceo extremo, sumergiéndose en océanos de datos, hasta profundidades a las que no llegó ningún otro. En agnéa. A pulmón libre. Y rescatando de esas profundidades, en cada nueva inmersión, tesoros en forma de datos que comparte con todos nosotros. Exploradores, contactados, astronautas, nazis, ocultistas, espeleólogos, aventureros, astroarqueólogos… A través de las más de 400 páginas de “Secretos subterráneos de los mundos olvidados” encontramos nombres familiares para todos los aficionados al mundo de las anomalías: Juan Móricz, Andreas Faber Kaiser, Neil Armstrong, Salvador Freixedo, Eric von Däniken… y todos los que de una forma u otra han tenido relación con la cueva de Los Tayos y el mito del Mundo Subterráneo.



-Debby, comencemos por el principio… Como nació tu interés por el mito del Mundo Subterráneo.
Digamos que en mis estudios, el mundo subterráneo surgía una y otra vez como factor vinculante sobre ciertas historias investigadas. Aunque el tema siempre me resultó intrigante, tuvieron que pasar muchos años, antes de comenzar a compenetrarme seriamente con el llamado mundo interno. Mis viajes a los Andes a fines de los noventa, así como cierta literatura simbólica, se erigieron como puentes consultantes. Sin embargo entrado al milenio, 2004, es cuando realmente se inicia mi camino definitivo encarnado en el enigma de Tayos.
-Dentro de la mitología intraterrestre, la cueva de Los Tayos, en Ecuador, supone un mundo aparte. Como resumirías el papel de Los Tayos en el submundo del mito de la tierra hueca?
Cuando empiezo mi abordaje de Tayos, paralelamente me centro en la cuestión de la Tierra Hueca, ya que ambos tópicos parecían beber de un mismo tronco, teniendo en cuenta algunos de los registros escudriñados. Es así que me embarco en la redacción de un extenso monográfico, “Tierra Hueca, Madre de todas las Conspiraciones”, donde por primera vez me sumerjo en la mitología tierra-huequista. Aquel trabajo me permitió detectar las primeras alertas en cuanto a la bibliografía existente, donde generalmente se cruzaban datos poco verificados, y generalmente inconexos, alimentando una visión fantástica y poco realista, revelándose insuficiente como fuente principal. Aunque la visión de una tierra hueca sonaba atractiva, y concitaba atención por parte de muchos creyentes, la falta de evidencias más plausibles, obligaban dejar de lado la excitante posibilidad acerca de un planeta hueco. Más allá de este descarte, la existencia de un mundo subterráneo tenía en Tayos un protagonista de excelencia, que si bien no encajaba en este paradigma sobre una entrada a un mundo hueco, merecía igualmente atención por algunas anomalías recogidas, fenómenos, un tanto inusuales, salpicando su intricada historia.
-Sin ir más lejos, el mes pasado la revista Enigmas publicaba un extenso reportaje sobre la última expedición a Los Tayos (Enigmas nº 242). Sin embargo, y como ocurre últimamente, apenas se menciona a Juan Móricz, su “descubridor”. Quien fue Móricz? -A nivel oficial Móricz llegó a codearse con las jefaturas del Estado, tanto en Argentina como en Ecuador, en busca de apoyos para sus expediciones. Por qué, con semejantes contactos, nunca pudo demostrar su teorías sobre la Tierra Hueca, la tumba de Atahualpa, los esqueletos gigantes, o la expansión de la humanidad desde Sudamérica? Acaso todas son indemostrables?
Digamos que para entender la omisión de Móricz como eje central de Tayos, debemos remontarnos al desencuentro desencadenado con y Däniken, cuando la publicación de El Oro de los Dioses. A ese entredicho, debemos sumar lo ocurrido con la expedición del 76’, donde la visión anglosajona tomó control definitivo, y actualmente imperante como eje mediático, ante los devaneos surgidos entre sus máximos representantes. Sumado a eso, debemos extender la negación hasta las décadas claves, 1968-1969, totalmente ausentes de cualquier relato oficial sobre Tayos, y que incluso, salpican al papel argentino en la cuestión, generalmente pasado por alto en cuanto a lo actualmente conocido. Dentro de este escenario vedado, otro tema ausente en los discursos, tiene a la figura de Móricz, como expediente X, que para muchos parece surgir de la nada misma, carente de toda historia pasada. Es así que en mi libro, puse muchísima energía tratando de desentrañar al esquivo Móricz, siguiendo las pistas de sus actividades, donde su Hungría natal se revela como eje de importancia. Desde ya que Móricz arriba a Sudamérica con una bagaje intelectual fuera de la común para la época, y que desde el vamos plantea, la búsqueda de un mundo subterráneo oculto en las entrañas de los Andes. Durante su estancia Argentina, estos conocimientos, que como digo, escapaban a la media conocida, y tan solo reducto de un pequeño círculo muy a fin a esas ideas, concitaron adhesión por parte de personajes inesperados, especialmente del ámbito militar, que a pesar de su formación conservadora, creían en los postulados de Móricz. De alguna manera logró convencerlos de sus ideas en base a evidencias parciales, de sus supuestos hallazgos e hipótesis esgrimidas, aunque contradicciones internas, impidieron un avance mayor en cuanto a las reclamaciones pretendidas, tendiendo un manto de sospecha que hasta la fecha persiste.

-En tu libro descubrimos el papel de los mormones en la rocambolesca historia de Los Tayos… En qué consistió? –
Para entender el acertijo mormón hay que remontarse a Julio Goyén Aguado, protagonista destacado de la saga Tayos, y que por aquel entonces, 1968, aún era miembro del culto de Joseph Smith. Es por esta vía que Móricz se vincula con el culto norteamericano quiénes terminan por financiar una expedición temprana a Tayos, alentados por el propio húngaro después de hacerlos partícipes de sus hallazgos. No obstante esta jugada audaz por parte de Móricz, llevada a cabo un año antes de su declaración oficial certificando su descubrimiento, la expedición se abortó antes de tiempo, derivada por desinteligencia entre sus miembros, desconfianza mutua, que a partir de entonces sentó precedentes a futuro sobre cómo posicionarse con el tema.
-La expedición de 1968, como la del 69, concluyó que el origen de la cueva era natural. La expedición Euatoriano-Británica de 1976, en la que participó el astronauta Neil Armstrong, solo encontró algunas cerámicas, concluyendo que los Tayos no era un monumento arqueológico sino geológico… Porque ninguna de las numerosas expediciones que han visitado Los Tayos han encontrado nada sobrenatural ni extrahumano…?
La expedición del 68’ se ve teñida por el entredicho mormón ya comentado, que finaliza de mala manera, así como la del 69, cuyo material fotográfico, quizás uno de los más importantes de todas las exploraciones, revela que no está todo dicho. En cuanto a la incursión del 76’, por parte de científicos británicos y ecuatorianos, las contradicciones están a la orden del día. Aunque el informe oficial declaró la “naturalidad del complejo”, negándole su artificialidad, con los años los discursos fueron variando, así como cierta liberación de material donde claramente se evidencian construcciones anómalas, inexplicadas para los geólogos británicos participantes. Acerca de escritura interna, se reportó grafía cuneiforme por parte de un estudioso ecuatoriano, así como otro tipo de escritura que doy a conocer en el libro, material derivado de una expedición reservada.
Fenómenos paranormales, si fueron detectados especialmente si se atienden los relatos de Julio Goyén Aguado y Juan Móricz, así como de otros protagonistas, pero por el momento, entran en la categoría de rumores a comprobar.
-Sin embargo Julio Goyén Aguado asegura que vio la cámara secreta…
Uno de los capítulos que se transcribe en mi libro, La Cámara Secreta de los Antiguos, efectivamente repasa el extraño periplo de Julio Goyén Aguado, quién en 1968, en paralelo a la frustrada expedición mormona, declaró que Móricz le permitió contemplar su descubrimiento en situ. Aunque en vida Goyén fue reacio a extenderse en esta experiencia, entregó referencias a medios y parte de su círculo privado, sobre su incursión en la supuesta cámara ecuatoriana, donde estarían alojados los tesoros tan buscados. Claro que este discurso, se ve opacado por la falta de material más visible que acredite su testimonio, los cuales mi investigación no encontró. Circula sí una filmación del año 68’, donde se ve a Móricz y Goyén dirigiéndose a la cámara secreta, aunque tampoco aporta demasiado. Este material fue liberado hace muy pocos año, y constituye una evidencia interesante aunque no concluyente. Se puede buscar en Youtube.

Uno de los momentos más tensos del affaire Tayos es el desencuentro entre Moricz y Däniken… ¿Quién engañó a quién en tu opinión?
El affaire entre Móricz y Däniken, constituye uno de los momentos cumbres de todo el entuerto Tayos, y que para ambos involucrados, supuso un antes y después. Por muchos años quién más sufriera el escarnio a nivel público con el tema, fue el escritor suizo, salpicado por las declaraciones de Móricz, adjurando de las supuestas reclamaciones transcriptas en El Oro de los Dioses. En mi libro, se devela la verdadera trastienda de este desencuentro que marcó a fuego la saga Tayos. Puedo sí adelantar que tanto Móricz como Däniken, tuvieron culpas compartidas, siendo la traición por parte del húngaro a sus compañeros expedicionarios del 69’, entregando material fotográfico prohibido a Däniken, así como una promesa incumplida por parte del mismo, en cuanto ayuda y dinero, que marcó la ruptura definitiva.

Qué papel juega Carlos Crespi Crocce en esta trama?
Crespi es junto a Móricz, uno de los grandes protagonistas en el entramado Tayos. En mi libro dedico varios capítulos a este sacerdote salesiano, exponiendo todos los sinsabores que debió padecer desde la fundación de su polémico Museo en Cuenca. Especialmente repaso las contradicciones de su propia orden y los operativos vaticanos, el accionar de los estamentos gubernamentales ecuatorianos, su vinculación con Móricz, y por ende el tesoro de Tayos. Una historia realmente importante que desarrollo en su totalidad. Sin Crespi no existe Tayos.
Y el Mayor Petronio Jaramillo Abarca?
Este es un actor interesante de la denominada saga Tayos, que en los últimos años fue adquiriendo cierto protagonismo. Su figura representa un puzzle controversial en cuanto a discurso narrativo impulsado por cierto sector anglosajón, que busca situarlo como el verdadero descubridor del tesoro Tayos. Dentro de este imaginario, Móricz sería un fraude, y Jaramillo el hombre a escuchar. Sin embargo jamás logró probar sus afirmaciones, ni impulsó un acta notarial, como si lo hizo Móricz. Remitiéndome a uno de los primeros estudiosos que lo entrevistó, Pino Turolla, su relato huele a narración fantástica. Un mentiroso patológico.
En 2007 tuviste la oportunidad de tocar con tus propias manos algunas de las planchas supuestamente extraídas por Móricz y Goyén Aguado en Los Tayos… ¿Cómo llegaste a ellas? Teniendo en cuenta que son la única prueba física de la historia relatada por Móricz, han sido analizadas?
Me remonto a 2004 cuando inició mi vinculación con Tayos. Fue en ese año que tomo contacto con Guillermo Aguirre, por entonces poseedor de los Archivos Goyén, y quién además se encontraba redactando una biografía más tarde publicada como Lírico y Profundo, narrando la vida de este espeleólogo argentino, que en vida fuera su amigo. Durante tres años colaboro con Guillermo, quién se convierte en mi guía acerca del tema iniciándome en sus secretos. Es debido a esta confianza que se me revela la existencia de este material, el cual en su momento supone un cimbronazo a nivel personal. Más tarde y debido a un pedido mío, es que se realiza una exposición pública, donde por primera vez luego de cuarenta y dos años de estar oculta, una de esas piezas sale a luz. Sin embargo a pesar de este hito aparente, jamás logré que la plancha lograra ser analizada, esgrimiéndose un sin fin de obstrucciones, así como la duda generada ante los grabados plasmados, remitiendo a lo observado en la colección Crespi, que se decía “nada tenía que ver con lo descubierto por Móricz”. Estas sospechas, y la falta de mayores datos, motivaron mi alejamiento de esta sociedad primigenia. Quién fuera mi mentor jamás me perdonó.

Entre 8.000 y 10.000 libros de oro, miles de estatuas de oro de animales, Móricz afirmaba que los tesoros de Los Tayos eran extraordinarios, pero parece que nadie ha conseguido demostrar su existencia. Y para colmo en 1967 Móricz publicó lo más parecido a un libro, aunque solo tenía 16 páginas. Cuál es el mensaje que Móricz envió al mundo a través de su único “libro” publicado?
Ciertamente el hallazgo de Móricz hasta la fecha continúa en sombras, y tan solo contamos con testimonios, como los que recojo en mi libro, que sin embargo se revelan insuficientes al tratar de resolver la cuestión. Ahora, si pensamos en tesoro de Móricz como parte de la Colección Crespi, que creo tiene una vinculación, aunque algunos se empeñen en negarlo, entonces podemos hallar algunas respuestas, no exentas de desazón ¿El descubrimiento de Móricz se reduce a esas piezas? Afrenta difícil de aceptar. En cuanto El Origen Americano de Pueblos Europeos, su único trabajo conocido, representa un aporte muy interesante, teniendo en cuenta la época en que fuera publicado, así como las presiones que debió tolerar por su mensaje pró americano. Móricz pensaba que los antiguos magiares húngaros, cuyas raíces esquivas provocaban acalorados debates entre los intelectuales de su país, vinculaba a los sumerios, siendo su cuna central Sudamérica, con base en Ecuador. Aunque esta tesis actualmente es resistida, considero su pensamiento muy audaz y revolucionario. Algunos podrán considerar este documento como producto de una mente febril y algo alocada. Personalmente lo considero un texto de avanzada, producto de la genialidad de Móricz.
-En tu trabajo “Tierra Hueca, madre de todas las conspiraciones” (2008) concluyes con gran escepticismo tu primer acercamiento a las teorías intraterrestres… Lo mantienes?
En mi mente, el monográfico donde desarrollé mis observaciones sobre esta teoría tan controvertida, continúa sin alteraciones. A casi ocho años de aquella investigaciones me sigo encontrando con los mismos datos, citándose los mismos autores ya descartados, y con material fotográfico pululando por Internet, que no resiste ningún análisis serio. Ni hablar de ciertos comunicadores, que continúan manteniendo la llama tierrahuequista en base a las mismas ideas remanidas. La creencia en un mundo hueco tiene vida para rato, mito persistente, imposible luchar con tanta exposición. Ahora bien, una cosa es la tierra hueca, y otro muy distinta la real búsqueda subterránea, donde entra a tallar una línea un tanto más profunda, que denomino tradición primordial, tema que va a desarrollar mi próximo libro. Igualmente esa necesidad se apega a un requerimiento espiritual, intentando buscar algunas respuestas sobre “cierta actividad” subterránea poco comprendida. Si a quemarropa Carballal me pregunta ¿creo en intraterrenos? le diría, tal vez, aunque no como los imaginados. Aviso que aunque esta nueva apuesta tenga un sello más esotérico, no por eso voy abandonar mis banderas inquisitivas, nadie se confunda. La alerta siempre sigue.

-Tu libro documenta de forma extraordinaria un viaje a la decepción. Pero en la página 362 mencionas que has visto unas fotografías de la expedición de 1987 que te hicieron replantearte tu escepticismo… que fotos eran esas?
Digamos que el material del 87’, resultado de una expedición privada la cual me confiara una testigo argentina, logró darme una lucecita de esperanza en cuanto al enigma Móricz, aunque no apaga todas mis dudas en cuanto el tema. Un hecho que si debo marcar, es que esta documentación contiene una fotografía muy especial donde se aprecia una entrada oculta y actualmente no declarada, hacia el complejo subterráneo de Tayos, observándose un ranchito en el medio de la nada. Admito que al reparar en la toma sufrí una pequeña conmoción, puesto la imagen me remitía a una experiencia personal, conocida por muy pocas personas. Ocurrió que en 1998 mucho antes de iniciarme en los estudios subterráneos, soñé que visualizaba un “ranchito solitario en el medio de las montañas”, vislumbrándose en su interior una ciudad brillante. Qué un sueño y foto empaticen puede no significar nada, fruto de la casualidad, o tal vez no. Los designios del “Rey del Mundo” son insondables ja! Gajes del oficio, todo no se puede explicar. Perlitas de la investigación.
Parece claro que, pese a todo, Móricz mintió sobre muchos de sus supuestos descubrimientos arqueológicos, y sin embargo, gracias a él, mucha gente ha conocido Tayos, el mito del Mundo Subterráneo, etc… Deberíamos entender que su aportación al conocimiento es similar a la de Lobsang Rampa, que aun siendo un estafador, ayudó a miles de lectores a acercarse a los misterios del Tibet?
A diferencia de Cyril Hoskins, alias Rampa, János Móricz Opoz documentó parte de sus correrías, especialmente si pensamos en el Acta Notarial que en 1969 legó al gobierno ecuatoriano, certificando su hallazgo. Por desgracia, a nivel comunicacional, su afición al secretismo, así como propias dilaciones personales, encarnadas en manipulaciones y contradicciones poco claras, llevaron a un callejón sin salida con respecto a sus reclamaciones en Tayos. A pesar de mi mirada un tanto escéptica con respecto a todo el tema, guardo cierta esperanza en que muchas dudas encuentren luz a futuro, y espero que mi trabajo sea continuado. No me creo la dueña de toda la verdad. Móricz fue un iniciado, aunque algunos y con razón puedan pensar en una misión fallida y errática en algunos aspectos ¿Encontró algo “inusual en Tayos”, o tan solo se aprovechó de la ingenuidad del momento? Quizás nunca lo sepamos, lo cierto es que su leyenda persiste y se le debe reconocimiento en poner a discusión un mundo subterráneo aún en ciernes. El tiempo juzgará.

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