5 de febrero de 2016

Chris Aubeck - "Regreso a Magonia - Primera Parte" - Entrevista Exclusiva - Débora Goldstern©

Chris Aubeck
"Regreso a Magonia -Primera Parte"
Entrevista Exclusiva
Débora Goldstern©

Chris Aubeck

Recientemente “Ooparts. Objetos fuera del tiempo”, flamante trabajo vuelve a poner a Chris Aubeck en el ojo del radar público, que en colaboración con el historiador español Juan José Sánchez Oro, realizan una labor metódica y de gran valía, acerca de uno de los enigmas de misterio más comentados de las últimas décadas.

Pero nuestro invitado a esta entrevista no es un autor improvisado, y a la fecha, contabiliza casi treinta años de trabajo en la decodificación del fenómeno ufo. Su primera incursión literaria tuvo como padrinazgo al legendario Jacques Vallée, rompiendo mutismo de años, quién inesperadamente lo acompañó en “Wonders in the Sky” (Maravillas en el Cielo), sentando un precedente brillante para el joven de Londres.

Actualmente Aubeck se encuentra residiendo en España, que además de sus labores como traductor y profesor de inglés prestando servicios en Madrid, continúa su infatigable tarea en la búsqueda de soluciones sobre el interrogante llamado ovni.

Bajo esta premisa es que convocamos a Chris a inaugurar el primer reportaje de 2016, con una primera parte de larga alocución, marcando la vuelta de Crónica Subterránea, y que a estas alturas innecesario señalar, blog, como ningún otro.

Atienda el lector!


Desde 1991 llevás residiendo en España, país donde venís desarrollando una amplia labor divulgativa centrada en la cuestión ufo, siendo actualmente considerado como uno de los referentes más prestigiosos de los últimos años. Teniendo en cuenta tu formación catedrática, ¿cómo nace ésta pasión que combina labor académica, con la investigación de los misterios, así como el fenómeno de los no identificados?Con 13 años compré una obra del autor suizo Erich von Däniken en un puesto de libros de segunda mano en Enfield, Londres. Me resultó interesante su teoría de que nuestros antepasados habían mantenido algún tipo de contacto con los extraterrestres, y fue un libro bastante ameno. Con el tiempo descubrí que la teoría realmente no era suya, sino que data de 1823 o incluso antes, pero representó mi iniciación en este campo. Con 15 años me hice miembro de la organización estadounidense The Ancient Astronaut Society y empecé a cartear con escritores e investigadores en todo el mundo, desde Andrew Tomas hasta W. Raymond Drake, autores de las obras más clásicas sobre antiguos misterios, y posibles visitas de seres de otros mundos. En 1990, con 18 años, me fui a los Estados Unidos para conocer a dos escritores que me interesaban y al volver decidí seguir viajando por el mundo, para realizar mis propias investigaciones. Nunca me interesaron los OVNIs modernos, y ni siquiera hoy me resulta un tema atractivo, sólo me atraían los misterios del pasado.

2.  El 2003 parece marcar una fecha especial en cuanto a tu trabajo, consagrado con la fundación de Magonia Exchange, colectivo multidisciplinar especializado en el intercambio de referencias históricas de corte ufológico, paranormal, y sobre casos anómalos anteriores a 1947, lo cual me lleva inquirir ¿Qué factor incidió en la decisión de dar a luz Magonia Exchange?

Entre 1991 y 2000 estuve viviendo en Cáceres, Extremadura. Escribía mucho en mi tiempo libre aunque aún no publicaba nada. Sólo tenía unos cuantos libros que cada año traía desde Inglaterra en mi maleta, más cientos de fotocopias que hacía en la biblioteca universitaria de Southampton, donde estuvieron viviendo mis padres. En esa época no existía internet, por lo menos para mí, y tampoco podía pedir libros fácilmente por correo. Tuve mi primer contacto real con internet al mudarme a Madrid. Recuerdo aún la sensación de llevar un disquete al cibercafé, y llenarlo de artículos o libros enteros que encontraba en páginas web. Me parecía algo mágico. Compré un pórtatil que usaba sólo para meter datos así obtenidos en docenas de carpetas, y emepecé a reunir casos antiguos de luces en el cielo y abducciones para escribir un libro, que titulé Return to Magonia, emulando así la obra del gran pionero francés Jacques Vallée. Curiosamente, el primer email que envié en la vida fue a Vallée, para comunicarle que yo había emprendido la tarea de expandir su catálogo de avistamientos en la historia. 


Me suscribí a varios grupos en internet, particularmente el de Project 1947, cuyo objetivo era reunir recortes de periódicos del año 1947, para entender mejor el comienzo de la era de los platillos volantes. En esa época los periódicos aún sólo podían consultarse en bibliotecas y archivos de verdad, todavía no existían grandes archivos digitales como los de hoy. Enviaban voluntarios a ciudades diferentes para hojear miles de páginas de frágiles periódicos antiguos, normalmente con una lupa porque el texto era muy pequeño, y hacer fotocopias de lo que encontraban. Pero el grupo estaba muy mal organizado, y generalmente las fotocopias no se compartían. De hecho años después pregunté por ellas, y el director del grupo me informó que se habían perdido porque se escanearon y se conservaron en disquetes, que luego fueron dañados. De todos modos, en 2003, junto con un colega, Rod Brock, lancé mi propio grupo, Magonia Exchange, con fines parecidos. Ya se estaban creando archivos de periódicos en internet, y en ellos se podía hacer búsquedas como si fuera Google, con palabras claves. Me di cuenta de que ya cualquier persona podía realizar búsquedas en archivos históricos sin desplazarse de casa, y enseñé a los primeros miembros del grupo, una serie de técnicas que yo había desarrollado para localizar casos rápidamente. Además, quería que todos los investigadores que se unían al grupo compartieran la materia que tenían guardada en sus casas, en cajas debajo de la cama o en cajones. Así empezó todo, y por eso lo bauticé Magonia Exchange. Exchange quiere decir "intercambio."


Hablemos de "Wonders in the Sky" (2010). Digamos que el esta colaboración en conjunto a Jacques Vallée supone padrinazgo mayor a tu labor, convirtiéndote en un autor de peso en cuanto a esta temática. Según contaste, Vallée rechazó en un principio participar de esta asociación, nacida de tu propia iniciativa, aunque luego se produjo el milagro produciendo la reunión creativa. Transcurridos cinco años de aquel momento cumbre ¿Cómo evocás aquel hito?

En octubre aquel año 2003 cogí un tren desde Madrid a Oporto para reunirme con Jacques, que había venido a Portugal para participar en una conferencia científica. Fui con la intención de pedir que escribiera un libro conmigo sobre los OVNIs en la antigüedad, ya que entre mi propia materia y lo que había amasado mi grupo,  tenía cientos de casos nuevos. Por desgracia no quiso hacer un libro conmigo, y volví a Madrid con el plan de hacerlo solo, pero luego cambió de opinión. Creo que se había dado cuenta, como yo, de que los casos anteriores al año 1947 eran de mayor interés que los posteriores, porque vienen de un periodo cuando no existía ninguna opinión preconcebida acerca de la procedencia de los OVNIs, y el campo aún no se había convertido en un circo mediático. Un buen caso ufológico anterior a 1947 vale más que su equivalente después de 1947, porque no puede estar contaminado por ideas preconcebidas del aspecto físico, o comportamiento de una "nave espacial" o "platillo volante." 

Jacques Vallée y Chris Aubeck
Tardamos unos tres años en preparar el primer manuscrito, un trabajo dificilísimo debido a los problemas que causan los textos antiguos, tanto por el idioma como por su disponibilidad. 

Afortunadamente mi buen amigo Yannis Deliyannis, un historiador francés, nos ayudó a conseguir muchos de los documentos originales así como a entenderlos. El resultado de ese trabajo se entregó en 2009 bajo el título Wonders in the Sky. Debería señalar que mis ideas y las de Jacques no coinciden en todo, y hoy en día, ya que he seguido investigando caso tras caso, y han pasado más de 30.000 recortes de periódicos antiguos a través de mi grupo, mis ideas han evolucionado bastante. Por lo tanto, no estoy de acuerdo con todo lo que publicamos en ese libro, y tengo ganas de revisar mis conclusiones en otra obra.


La Teoría de la Distorsión así como de la Intrusión, vienen siendo citadas desde hace un tiempo como modelos de tesis posibles, al tratar de ahondar en la problemática ufo. No obstante en tu caso, parece marcarse una diferencia de opinión en cuanto aceptar estas vías investigativas como líneas aceptables ¿Cuál es tu posición acerca de estas alegaciones, que parecen no encuadrar en tu visión personal?

Llevo más de treinta años dedicados al estudio de casos antiguos hasta el año 1947, los últimos 13 de los cuales han sido muy intensos. Mi visión de la evolución del fenómeno ha cambiado mucho en todo este tiempo, porque veo que el desarrollo de la ufología ha sido casi lineal desde mediados del siglo XIX. Ahora reconozco que casi todo lo que se cuenta acerca del fenómeno, sus componentes más clásicos y reconocidos, son mitos que han sido generados por nosotros mismos, los humanos. Esto no quiere decir que el fenómeno OVNI no exista, pero sí quiere decir que casi todo lo que se cuenta acerca de ello es producto de la imaginación. Esto se puede demostrar fácilmente ahora, en el siglo XXI, porque tenemos acceso a 200 años de documentos, periódicos, diarios y libro que poco a poco han ido formando y estructurando las leyendas básicas de la ufología, desde las caídas de aparatos extraterrestres, hasta las abducciones y las conspiraciones. Por lo tanto, ninguna de las teorías que citás me sirven para entender mejor el fenómeno, porque estas ignoran la evolución de las historias que tratan de explicar.

  Con Charles Fort se inicia una nueva etapa en cuanto a divulgación de misterios, que por primera involucra herramientas bibliotecológicas de catalogación y clasificación, en la recopilación de enigmas y rarezas varias. Aquella tarea monumental realizada por el estudioso norteamericano, supuso una revolución en como presentar estos datos hasta aquel momento confinados a ciertos círculos, abriendo un panorama entonces ignorado ¿Cómo evalúas su legado así como su incidencia en tu tarea actual?

Charles Fort ayudó a popularizar la recogida y estudios de misterios, testimonios, noticias y anécdotas. Si no hubiera sido por sus esfuerzos, es probable que los fenómenos paranormales nunca se hubieran organizado como campo de estudio. Anteriormente, algunos escritores se especializaban en algún tipo de misterios, pero Fort, al mezclarlos en sus libros, combinando lluvias de peces con la telepatía y desapariciones inexplicadas, inventó la moda de leer acerca de todos ellos a la vez de forma genérica. 
      
Cuando se repasan antiguos textos sobre trabajos ufológicos, se tiene la sensación de estar ante obras envejecidas y con planteos caducos en la actualidad. Lo mismo sucede al observar ciertos discursos de investigadores aún muy atados a esas viejas ideas, y con pocas ganas de realizar análisis más críticos antes ciertos casos considerados hoy día como dudosos, y te pregunto: ¿Es posible interpretar esta resistencia por parte de algunos estudiosos, como una forma de evitar perder audiencia y mantener la atención aún con los errores expuestos? ¿O es que quizás también se puede atender esta actitud, como una forma de no querer resolver el enigma ovni? el cual como sabemos, sigue siendo gran fuente de ventas dentro del mercado editorial. El problema es que todo el mundo quiere ser divulgador y nadie quiere investigar. Cuando alguien se presenta como "investigador del tema ovni" a menudo me río porque me dirá que es investigador desde los once años, pero sus "investigaciones" sólo consisten en leer libros acerca del tema. Divulgar es fácil y muy cómodo, en España hay un sin fin de podcast y páginas web, revistas y programas en la televisión y en la radio donde hablan de estos temas. Investigar requiere mucho tiempo, requiere comprobar y analizar los datos, y casi a nadie le apetece. Yo soy investigador y no me gusta el acto de divulgar, no es lo mío. No me gusta salir en la radio ni publicar artículos en revistas populares. Lo que hago yo es análisis puro y duro. 

Por ejemplo, en mi último libro, escrito con Martin Shough, que se llama Return to Magonia (igual que mi primer manuscrito hace más de quince años), hemos recurrido desde archivos genealógicos, a informes meteorológicos, hemos usado software avanzado para estudiar el cielo tal como se encontraba en la fecha de cualquier avistamiento. Hemos hablado con físicos, químicos, biólogos, historiadores, descendientes de los testigos de casos del siglo XIX, y muchas cosas más. Si investigar casos nuevos es difícil, ahondar en historias antiguas es mucho más laborioso, y requiere mucha paciencia y dedicación, así como una metodología estricta. También tienes que saber algo de historia, sociología etc. En general, los que rechazan avistamientos antiguos simplemente no sabrían qué hacer con ellos, y por eso no se suele hablar de ellos. Pero lo mismo pasa con casos modernos. En general la ufología no avanza porque es más cómodo no profundizar. ¡Si seguimos así solo quedarán los divulgadores! Y debería señalar, que investigar tampoco es acercarse a un testigo y grabar su testimonio en situ, con una grabadora o cámara. Muchos ufólogos creen que eso es suficiente, creen que coger el coche y acercarse al testigo es hacer una investigación. Pero no lo es, eso lo hace cualquier periodista. Es ser periodista, o divulgador.


Pasemos a “Ooparts. Objetos fuera del tiempo” de reciente publicación, donde volvés a prestar colaboración autoral, esta vez  junto al historiador español  Juan José Sánchez Oro, y que desde su irrupción en los medios viene cosechando gran repercusión ¿Cómo se gestó esta idea acerca de un tema tan controvertido, por otro lado considerado caballito de batalla recurrente entre la comunidad conspiranoica? Juanjo y yo somos amigos desde hace unos cuantos años. Entre los investigadores españoles es para mí el más serio y fiable, y compartimos muchas opiniones acerca de estos temas, como por ejemplo dónde están los fallos en el sistema de investigación y divulgación, actualmente existente en España. A los dos nos interesa la historia – él, como sabes, es historiador licenciado en el desarrollo de las mentalidades humanas. Nos parece estupendo que una editorial que suele vender sólo libro que defienden los misterios del mundo, haya querido publicar nuestro estudio, y ha sido gratificante comprobar que la gente lo haya recibido tan bien. En general nunca antes se había profundizado en la historia de los ooparts, sus raíces socioculturales eran desconocidas para la gran mayoría de los escritores de libros sobre “antiguos astronautas.” 

Nos gustaría pensar que el libro ayudará a las nuevas generaciones de investigadores a reflexionar un poco acerca del origen de las historias que leen, pero tampoco nos hacemos demasiadas ilusiones al respeto. Es mucho más emocionante decir que nadie sabe explicar la presencia de tornillos en estratos geológicos prehistóricos, que intentar explicarlo con datos reales. La verdad muchas veces “está allí fuera” pero como no vende, allí queda. Aún así el libro recoge casos de ooparts de verdad, objetos auténticos que han desconcertado a los historiadores. No somos negacionistas, nos emocionamos tanto como los demás cuando se nos presentan misterios reales.

Site: 

Chris Aubeck

Magonia Exchange

Facebook:
Chris Aubeck
https://www.facebook.com/chris.aubeck

Un saludo de Chris a los seguidores de Crónica Subterránea!

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